Lavar, Amar, Servir

Cristo Rey Pres Iglesia
Jon Marq Toombs
9 de Octubre de 2016
Juan 13: 1-17

Gracia y paz con cada uno de Ustedes.

Hace ocho días les predique que es necesario sufrir por el ministerio del evangelio. Hoy tengo la oportunidad a ayudarles cumplir con el sufrir. Tengo el Corazón de un hispano pero la lengua de un texanito.

Nuestro texto para el sermón es Juan 13: 1-17.

Si usted está dispuesto y capaz, los invito a ponerse de pie y prestar toda su atención a la lectura de la Santa Palabra de Dios.

1 Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Llegó la hora de la cena. El diablo ya había incitado a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que traicionara a Jesús. Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.

Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: —¿Y tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?

—Ahora no entiendes lo que estoy haciendo —le respondió Jesús—, pero lo entenderás más tarde.

—¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies!

—Si no te los lavo, no tendrás parte conmigo.

—Entonces, Señor, ¡no sólo los pies sino también las manos y la cabeza!

10 —El que ya se ha bañado no necesita lavarse más que los pies —le contestó Jesús—; pues ya todo su cuerpo está limpio. Y ustedes ya están limpios, aunque no todos.

11 Jesús sabía quién lo iba a traicionar, y por eso dijo que no todos estaban limpios.

12 Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo:

—¿Entienden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. 15 Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. 16 Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. 17 ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica.

Palabra del Señor. Que Dios añade sus bendiciones a la lectura y la predica de su palabra. Toda la iglesia dice: Amén. Pueden tomar asiento.

A lo mejor esa historia ya es bien conocida por muchos de ustedes. Pero de todos modos, me gustaría mostrarles algunos detallitos nuevos y profundos que no se hayan visto todavía. Que apenitas llegué a ver.

En el contexto del Evangelio de Juan, Jesús se aparto del templo y se escondió. Nadie sabía dónde fue durante unos cuatro días – desde el Domingo de Ramos a la víspera de la Pascua (jueves) – hasta que se presentó en un lugar secreto, fuera del escenario, lejos de la muchedumbre, en un aposento alto de una casa.

Jesús fue a ese lugar secreto para pasar la noche sagrada de la Pascua con sus discípulos.

A medida que la escena se abre, sentimos la tensión en la sala y comedor inmediatamente. Por que?

Porque Fue la noche de la última Pascua y, al igual que la noche de la primera Pascua, el pueblo de Dios se había reunido en una casa, con su cordero, alrededor de una mesa, para comer la cena de Pascua. Me refiero a Jesucristo y sus discípulos.

Y un poco más adelante, a medianoche, ellos van a salir de la casa y pasar a través del agua (cruzar el Cedrón) y el hijo primogénito de Dios va a perder su vida.

El Verbo que se hizo carne será abusado, golpeado, aplastado, crucificado, destruido.

Se siente la tensión porque la hora de la muerte Jesús hubo llegado. Esta era su última noche como un hombre libre. De la perspectiva de la historia mañana por la mañana Cristo va a dar su vida por su pueblo en la cruz.

Si alguna vez hubo un tiempo para alejarse de todo y cuidarse a sí mismo, este era el momento.

No es eso lo que tu harías?

Si supieras que esta noche fue la última noche de tu vida – que en sólo unas pocas horas que vas a ser entregado a una turba de matones y ejecutado por la mañana? Si supieras que mañana te vas a morir – estarías comiendo y bebiendo en una fiesta?

¿Cómo actuarias? ¿Qué harías?

Sea lo que sea, seguramente no haríamos lo que hizo Jesús.

Cuando Jesús vio que su vida y ministerio estaban llegando a su fin, no retiró de sus discípulos con el fin de proteger a su propio corazón de la tristeza y del dolor. Más bien, él se acercó a ellos con el fin de proteger a sus corazones de dolor y de tristeza, mostrándoles lo mucho que los amaba.

Jesús amó a sus discípulos hasta el final – es decir hasta a la meta final de su misión. Él los quería a todos – incluyendo a Pedro que le iba a negar tres veces; e incluyendo a Judas que lo iba a traicionar esa misma noche.

Antes de que veamos cómo Jesús los amaba, quiero que pensemos en la forma más común que tratamos de mostrar nuestro amor a los que mas amamos. En sus cumpleaños, les damos regalos. En Navidad, les damos regalos. En los reyes mas regalitos. En el día de San Valentín, les damos regalos románticos. Tenemos la tendencia a mostrar nuestro amor por dar cosas. No hay nada de malo en eso en sí mismo, pero palidece en comparación con lo que hizo Jesús.

¿Cómo muestra Jesús a sus discípulos que les ama?

Él les dio el don de sí mismo. Él les dio los dones de la hospitalidad y la generosidad. La hospitalidad, porque a todos ellos les recibió con manos abiertos en su mesa. La generosidad, porque les sirvió de Corazón sin parcialidad de favoritismo. No hizo distinciones entre ellos.

Él sirvió a sus amigos y sus enemigos por igual.

Este es el verdadero amor en carne viva.

En esta historia, Jesús y los discípulos estaban reunidos alrededor de una mesa para la cena de Pascua. Jesús sabía la verdad sobre su origen, propósito y destino – comprendió el significado de su vida.

Entonces, ¿qué hizo?

Y se levantó de la cena. Se quitó la toga de Maestro y Señor, y tomó la toalla de un sirviente y lo ató a la cintura. Luego echó agua en una tina y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.

[12] Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, les dijo, “¿Ustedes entienden lo que yo he hecho?

No se sienta mal si usted no sabe el porqué y para qué hizo esto Jesús. Ni siquiera Pedro entendió en ese momento; que sólo tenía sentido para él más adelante.

Quiero ofrecer varias razones por las que Jesús lavó los pies de sus discípulos y lo que significa para nosotros, incluso hoy en día.

La primera razón que Jesús lavó los pies de los discípulos es porque los amaba y quería ponerles el ejemplo de la hospitalidad práctica.

La noción de lavar los pies que tiene sus raíces en las escrituras del AT.

Por ejemplo, en el libro del Génesis, encontramos con la historia sobre el tiempo

1 El Señorse le apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, cuando Abraham estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora más calurosa del día. Abraham alzó la vista, y vio a tres hombres de pie cerca de él. Al verlos, corrió desde la entrada de la carpa a saludarlos. Inclinándose hasta el suelo, dijo: —Mi señor, si este servidor suyo cuenta con su favor, le ruego que no me pase de largo. Haré que les traigan un poco de agua para que ustedes se laven los pies, y luego podrán descansar bajo el árbol. Ya que han pasado por donde está su servidor, déjenme traerles algo de comer para que se sientan mejor antes de seguir su camino. —¡Está bien —respondieron ellos—, hazlo así!” (Génesis 18: 1-5; cp 19: 2; 24:32 NVI)

No tenemos tiempo aquí y ahora para hacer todas las conexiones entre este texto y nuestro texto sermón (por ejemplo, a favor = amor; pasar por = pascua; sirviente = toalla / servidor, el agua / lavado de pies pies = agua / lavado; = pan pan; Jehová = Señor; do = hacer). Baste decir por ahora que lavar los pies era una forma de practicar la hospitalidad.

Así que, como Abraham, una vez dio la bienvenida a Dios y lo recibió en su tienda y practico la hospitalidad hacia él, ahora Jesús, el Verbo encarnado que moraba entre nosotros como un tabernáculo, dio la bienvenida a sus amigos y enemigos y practicaba la hospitalidad hacia ellos.

La segunda razón por la que Jesús lavó los pies de los discípulos es porque los amaba y quería ponerles el ejemplo de la santidad práctica. Es decir, quería consagrarles al servicio sacerdotal.

Otra vez, la noción de lavar los pies que tiene sus raíces en las escrituras del AT.

Por ejemplo, en el libro de Éxodo leemos que

17 El Señor habló con Moisés y le dijo: 18 «Haz un lavamanos de bronce, con un pedestal también de bronce, y colócalo entre la Tienda de reunión y el altar. Échale agua, 19 pues con ella deben lavarse Aarón y sus hijos las manos y los pies. 20 Siempre que entren en la Tienda de reunión, o cuando se acerquen al altar y presenten al Señor alguna ofrenda por fuego, deberán lavarse con agua 21 las manos y los pies para que no mueran. Ésta será una ley perpetua para Aarón y sus descendientes por todas las generaciones.»”(Éxodo 30: 17-21 NVI).

Una vez más, es fácil de detectar las conexiones entre este texto y el texto del sermón a cabo. Pero lo principal que quiero que vean es esto: Tal como los sacerdotes una vez se lavaron los pies a consagrarse para el culto y el servicio dentro del tabernáculo, Jesús lavo los pies de sus discípulos para consagrarles como sacerdotes para su misión y servicio fuera del tabernáculo. Jesús lavó sus pies mandarles a todo el mundo con el Evangelio de la salvación. Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que traen buenas noticias!

La tercera razón por la que Jesús lavó los pies de los discípulos es porque amaba a ellos y quería dejarles un ejemplo de humildad práctica.

En verdad ¿Quería limpiar sus pies apestosos y sucios? Quizás. ¿Quería hacer un punto teológico? Quizás.

Pero su propósito era aun mas que esto.

Jesús lavó a los pies de sus discípulos porque quería darles un estándar santo para su vida. Como él les dijo:

13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. 15 Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

Él les mostró su amor hasta el extremo / hasta lo sumo, sirviendo humildemente con sus manos sagrados.

Las mismas manos que hacían un látigo y limpió el templo, las mismas manos que partió el pan y el pescado a muchos, las mismas manos que tocaron los ojos de un ciego. Esas manos ahora tocan los pies sucios y malolientes de los apóstoles.

¿Que quiere decir?

Que el Soberano se hizo siervo.

De esta manera, nos dejó un ejemplo que deberíamos imitar – un ejemplo de como amar y servir a los demás, pues tal como él les amó y nos sirvio.

Entonces lo mismo vale también para nosotros.

Jesús nos exhorta a poner piel en nuestro amor, a mostrar el amor en una manera practico y concreto. Es decir que hay que despojarnos de la toga de orgullo y vestirnos de la toalla de humildad.

Como dice un escolar Cristiano Juan Crisóstomo (Homilía 70 en Juan 13: 1-11), “Jesús hizo todas estas cosas a sí mismo, mostrando por todo lo que tenemos que hacer este tipo de cosas, cuando estamos involucrados en hacer el bien, no sólo por la forma, pero con todo celo.”

Es decir que nosotros también debemos servir humildemente desde el corazón, y no meramente “servir” con las manos. Eso es lo que significa hacer a los demás lo que Jesús hizo por ti.

Aquí es donde el mensaje nos pica mas porque aquí entramos en la parte práctico y personal.

La palabra de Dios dice que no somos llamados a amarnos unos a otros de palabra o de lengua, sino de obra y en verdad.

Eso significa que tenemos que pensar en términos concretos acerca de las varias maneras de imitar a Jesús en la muestra de amor y servicio.

¿Cuáles son algunas maneras prácticas en podemos lavar los pies los unos a los otros? Es decir servir, amar, vivir con humildad.

Es algo que platicar en serio entre sus matrimonios y sus familias, entre su consistorio y su congregación.

Realmente no hay limites porque el amor servicial not tiene fronteras.

Solo hay que saber que siempre a haber resultados distintos.

Algunos no van a recibir lo que ofrecemos. Como Pedro, van a dar much lata, quejarse, y resistir por su orgullo.

Otros van a recibir todo los ofrecemos y luego luego nos van a traicionar. Es decir, como Judas Iscariote van a salir de nuestra amistad, o vana dejar nuestra congregación para tras y escaparse de nuestra comunidad. Es decir, van a salirse de nuestra vida. Es triste y doloroso, pero es una fea realidad.

Pero muchos mas van a recibir lo que les ofrecemos con gratitud. Y luego van a unirse con nosotros en amar y servir a otros en imitación de Jesucristo.

A fin de cuentas, hay que dejar todos los resultados en las manos de Cristo. Por su parte, que siga haciendo lo bueno que Ud sabe que debe hacer, porque “dichosos serán si lo ponen en práctica.}

Oremos.

Comments are closed.

Create a website or blog at WordPress.com

Up ↑